La agricultura convencional (que no tradicional) con una visión a corto plazo, ha venido utilizando tecnologías intensivas, maquinaria pesada, pesticidas y fertilizantes sintéticos, pretendiendo maximizar solo el beneficio económico. El resultado ha sido un enorme impacto ambiental, con una degradación sin precedentes de las tierras cultivadas, el agua, el aire, … y, al final, la economía de lxs agricultorxs.
Hace años lo podíamos sospechar, pero hoy ya lo sabemos.
La agroecología pretende un desarrollo sustentable y a largo plazo. Como ciencia, se basa en el conocimiento de los ecosistemas agrícolas. Como práctica agrícola, utiliza sistemas naturales para maximizar la calidad y cantidad de los alimentos producidos. Mantener un suelo vivo, promover la mayor variedad de vida posible (biodiversidad), aumentar la cantidad de materia orgánica y ahorrar agua son objetivos básicos de este modo de cultivar la tierra.
Ese puerro, esas naranjas, o esa lechuga tan lustrosa no es garantía de calidad, ni de salud si está cargada de productos extraños que perturben el funcionamiento de nuestro cuerpo.
Seguro que ya conoces los efectos del tipo de cultivo y alimentación rápida, forzada, adulterada... A veces no lo puedes evitar, pero ¿y cuando sí puedes? ¿qué te parece si consumimos más productos ecológicos?